Tamara Lempicka


Tamara Lempicka, se llamaba realmente Tamara Gurwik-Gorska nacida Maria Górska, (Varsovia, 16 de mayo de 1898 - Cuernavaca, 18 de marzo de 1980) . Fue una mujer, independiente, transgresora (vivió con absoluta libertad su bisexualidad), aunque también egoísta y contradictoria. Su obra estuvo basada en retratos femeninos. Precursora del “art déco”, tuvo como principales influencias a Botticelli, Bronzino, el retrato manierista en general, y el Cubismo.
Nació en el seno de una familia acaudalada, siendo desde pequeña una niña autoritaria y con carácter. En 1910 pinta su primer trabajo, el retrato de su hermana. En 1911 hace con su abuela un viaje a Italia, donde descubre su pasión por el arte.
Aunque ella sostenía que nació en Varsovia,en 1898 fecha que en sus últimos años cambió al 1902, en realidad, era moscovita no se sabe si fue por simple coquetería o porque realmente, como la retratan sus biógrafos, era una gran mentirosa.
Tamara fue una mujer rebelde, independiente, bisexual, transgresora y liberal. Su vida se encontraba rodeada por un mundo de excesos: la cocaína, las orgías ocasionales y los amantes que parecían no tener límite. Toda una vida llena de dramatismo autoinflingido se ve reflejado en sus obras.
Su madre era polaca y su padre un acaudalado judío ruso,Tamara, además de en Moscú, vivió en San Petersburgo y viajó por Italia y Francia durante su juventud.

Una de sus biógrafas más destacadas es Laura Claridge, que le dedicó una obra titulada “Tamara de Lempicka: Una vida de déco y decadencia”.
Precursora del “art déco”, tuvo como principales influencias a Botticelli, Bronzino, el retrato manierista en general, y el Cubismo.
Utilizó en numerosas ocasiones el sexo para conseguir sus propósitos. A través de una de las sirvientas del escritor, sabemos que mantuvo una breve relación con Gabriele D’Annunzio,en 1926. Conquistó al viejo poeta, que estaba obsesionado con acostarse con ella, para aprovecharse de su celebridad. Aunque D’Annunzio era un individuo insoportable, que a veces dormía en su propio ataúd y se creía único, probablemente facilitó la celebridad de la pintora en sus comienzos.

Tamara rechazaba las ideas revolucionarias y odiaba el comunismo. Se casó con Tadeusz Lempicki, de quien tuvo una hija llamada Kizette, y vivió en Petrogrado los meses previos a la revolución bolchevique.
Tras la caída del zarismo, los Lempicki apoyaron el intento contrarrevolucionario del general Kornílov. Con la llegada de los bolcheviques al poder el marido fue detenido. Tamara logró que Tadeusz fuese puesto en libertad gracias al cónsul de Suecia, que, a cambio de sus gestiones, la obligó a acostarse con él.
El matrimonio consiguió salir de la Rusia revolucionaria y se estableció en Copenhague. En esta época de su vida Tamara, con sólo 23 años, comenzó un vida muy activa en el plano sexual con numerosos amantes, que aceptaba resignadamente su marido. En 1918 se trasladaron a París.
Los apuros económicos la fuerzan a pintar. En poco tiempo se convirtió en una estrella de la pintura de entreguerras. Tamara era ambiciosa, fría, egoísta y quería llevar la vida de lujos a la que estaba acostumbrada. Solía acostar a su hija y salir por las noches para visitar garitos en la orilla del Sena donde consumía drogas y tomaba parte en orgías colectivas, acostándose con desconocidos de ambos sexos. Después, regresaba a su casa y pintaba sus cuadros hasta caer agotada en las primeras horas de la mañana.

La cotización de la obra de Tamara aumentó tras la celebración de la exposición de París, en 1925, que ofreció una efímera tendencia de lo que, cuarenta años después, se conocería como “art déco”.

Desde ese momento, la pintora comenzó a recibir en París a lo más selecto de la burguesía (gente influyente que, en la mayoría de los casos, se habían enriquecido a través medios sucios). Incluso la prensa se hizo eco de la pintora rusa (aunque ella sostenía que era polaca) y de sus animadas fiestas.
El marido, que mucho aguantó, terminó divorciándose de ella en 1928. Al poco tiempo, se convirtió en la amante del barón Kuffner, que compraba muchas de sus obras, y terminó casándose con él. Tamara se sintió plenamente realizada en aquella etapa de su vida aún era joven, tenía muchísimo dinero y, además, un título nobiliario.

Lempicka ha sido realmente una excelente captadora de los sentimientos de quienes la rodeaban. Hombres y mujeres que pertenecían a su círculo social lleno de hipocresía y promiscuidad. El reflejo de la tristeza, las miradas perdidas, la soledad y las historias prohibidas sin duda son los grandes rasgos de sus obras más célebres.
A la muerte de Tamara, el valor de su obra subió espectacularmente se llegaron a pagar dos millones de dólares por Adán y Eva.

2 comentarios:

  1. Interesantisima pintora.No conocía algunas obras que publicaste. Sería bueno que revisaras los textos, están un tanto confusos y repetidos.
    Chau. un abrazo. Podestá

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  2. Gracias por la corrección, ahora que lo dice es cierto, que existen textos repetidos, muchas gracias y un abrazo Carlos.

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